miércoles, 11 de noviembre de 2015

Mi verdadera Revolución

Recuerdo cuántas veces, siendo tan solo una adolescente hermosa con un cuerpo precioso, deseé ser de otra manera. 
Tener las tetas más pequeñas y firmes. Los ojos más claros, las piernas más largas y esbeltas, los labios más carnosos y la barriga más plana. 
Cuántas horas valiosas de mi existencia habré perdido en estos pensamientos inútiles por culpa de sobrevivir en una sociedad, donde a las mujeres y a las niñas se nos está diciendo constantemente que no somos lo suficientemente bellas, fuertes, buenas o lo suficientemente inteligentes. 
Cuántas horas de mi valioso tiempo sigo perdiendo hoy, sin quererlo, pensando en ello, a veces. Admito que pese al amor que me tengo, aún en ocasiones me afecta como me veo, como visto, como me muestro ante los demás. Y es que desprenderse de los miedos que nos han atormentado de niñas es una tarea difícil. Por eso, aunque amo mi cuerpo, mis señales, mis estrías, mis lorcitas, mis pechos no firmes, mis dientes chuecos, mi celulitis, mis arrugas y marcas, a veces, solo a veces, desearía no tener nada de eso, sin darme cuenta que así como soy, soy hermosa, única, especial y maravillosa. 
No quisiera ser de otra manera. 
Cómo sería nuestro mundo si no malgastáramos ni un segundo más en estos pensamientos? 
Amarnos, desearnos, valorarnos, esa, es la verdadera revolución. 

A. Benlloch

https://vimeo.com/98275771

lunes, 26 de enero de 2015

Reconociéndome

En ocasiones aun me cuesta reconocer quien soy en este momento. Como si la persona con la que me toca lidiar cada día estuviera siempre esperando algo, algo que va a llegar, quizá cuando ya pueda volver a ser quien era antes de que todo esto empezara. Mentira, porque esa persona ya no es más ni será nunca.Aun me sorprendo a veces. Lo irracional y animal que puedo ser y lo poco que me importan algunas cosas que antes si me importaban. Todo queda a un lado, y nadie, excepto quien está pasando por algo similar, puede entender como te sientes.Empiezas a vivir una etapa en la que la razón simplemente deja de funcionar para moverte por instintos y ritmos naturales. Fuera de la sociedad, del ruido, de las opiniones absurdas de la gente que no tiene idea alguna de lo que sientes, por muy buena intención que tengan. Si generalmente una tiene miedo a enfrentarse a si misma, a sus miedos y pensamientos más oscuros, esta es una etapa en la que inevitablemente haces frente a todo esto. A tu naturaleza más salvaje y desoladora. A tu infinita capacidad de levantarte cuando ya no puedes más o a reír cuando realmente tienes ganas de gritar hasta quedarte sin aliento.Esperas, con una infinita y sorprendente paciencia, pero un día despiertas y te das cuenta que te engañaron y que esta etapa supuestamente pasajera no termina nunca, y que aquella que fuiste dejando atrás durante el embarazo es hoy alguien totalmente distinta. Me veo como madre, como si siempre hubiese sabido que debo hacer en cada momento. Teniendo que lidiar con una una sociedad que te lo pone difícil cuando quisieras criar a tu hija de cierto modo.A veces no se si me gusta que me miren todo el tiempo como madre. Soy mujer, soy libre, eso creo. Quiero decir, tengo necesidades. Me gusta sentirme atraía y sentir que puedo atraer a alguien. Aunque ciertas cosas como el sexo por ejemplo, hayan perdido relevancia en mi vida presente, aun me gusta soñar que hago el amor y que alguien pierde la cabeza por mi.Soy demasiado pasional, cuando hablo, cuando siento, cuando actúo. No digo que sea bueno o malo, simplemente lo soy. Quizá por eso a veces me desgasto tanto y de pronto caigo exhausta sin saber muy bien por qué estoy tan cansada de todo. Sin querer exijo que otros sientan como yo, así, intensamente, como si el mundo fuese a explotar mañana mismo.Quizá por eso las madres amamos de esa manera tan irracional a nuestros bebes, porque son los únicos que pueden respondernos del mismo modo. Me siento como una leona, así me sentí el día que parí a mi hija, y cada vez que la he puesto en mi pecho para alimentarla. Te conectas con tu naturaleza más salvaje, más indomable y lo siento todo el tiempo, cada vez que mis pechos se cargan de leche y me empapan la ropa, o cada vez que siento unas ganas terribles de lanzarme en el cuello de alguien por estúpido o engreído. Siento que mi interior es un batiburrillo de emociones que siempre están punto de estallar. A veces estoy más calmada, pero igual siempre ando pensando. Me mantiene viva recordar algunas cosas como los olores de algunos lugares por los que he pasado, la música con la que he bailado, las personas que me han removido las tripas. Y no dejo de soñar nunca o de imaginar que otras tantas cosas voy a hacer en algún momento, porque nada para mi ha terminado, solo estoy esperando. Mientras tanto me llena el corazón despertarme por las mañana y escuchar las primeras palabras de Maia o ver su sonrisa aún dormida dándome la bienvenida a un día increíble a su lado. No necesito emborracharme o fumarme un peta para sentir más fuerte, ya genero suficiente oxitocina. Y en serio, que esto de ser madre es una auténtica locura, algo que llevas por dentro, que te hace estar por encima de tantas cosas que ahora sientes mundanas.Ni siquiera se como me veo, o como me verán los demás además de como madre. Pero nunca me sentí más viva y capaz de todo, más bella y más mujer de lo que soy ahora. 

A.Benlloch

lunes, 28 de julio de 2014

Sirena de río

Buceando bajo las aguas cristalinas del río donde he crecido, sorteando los rayitos de sol que terminan perdiéndose bajo las piedras, entre las montañas verdes y amarillas de pinos, romero, tomillo y poleo. Siempre imaginé de niña que era una sirena y encontraba tesoros hundidos al fondo de la cueva negra. No podía mover las piernas porque mis pies eran las aletas del final de una cola repleta de escamas. 
Impulsándome con todo el cuerpo para salir del agua a tomar un poco más de aire, me dejo flotar en la tranquilidad del río. Con las rocas infinitas de colores sobre mi y al fondo un cielo azul clarito acariciándome la cara. Respiro profundo, estoy en mi tierra. Me abraza su aroma cálido y perfecto. 
He sido una niña afortunada, crecer aquí, como patio de juegos estas montañas a las que conozco como la palma de mi mano, escalando y llenándome de resina, haciendo de los árboles y las cuevas escondidas nuestro refugio veraniego, entre besos y promesas que alguna vez cumplíamos. Yo me tomaba muy en serio las promesas de sangre.
Aún conservo las cartas de dos amantes que encontré guardadas en aquel cajón destartalado del viejo hotel abandonado. Historias que me hacían soñar que algún día yo también tendría mi propia historia, donde me enamoraría lejos de mi casa, viajaría y tendría muchas más aventuras que las que me ofrecían estas montañas infinitas.
Nunca fui consciente de mi suerte, de la suerte que acompañó mi camino siempre, navegando el Amazonas, el río de la Plata y otros ríos infinitos de colores que me acogieron como su hija, porque nunca me sentí de ningún lugar más que de la tierra, estuviera donde estuviera.
Y después de tanto al final, una regresa a su pequeño río, y se siente sin darse cuenta tan viva. Me sumerjo de nuevo en el agua, sintiendo su caricia por todo mi cuerpo, y entonces siento que puedo respirar, mis pulmones se abren como branquias y puedo reírme bajo el agua, tomo impuso y mi cola me hace saltar hasta la acequia, desde donde se tiraban los valientes.
No tengo más miedo. Si alguna vez lo tuve, ya no se que es eso.

A.Benlloch


jueves, 15 de mayo de 2014

Esto de ser madre...

Cuantas mujeres habrán escrito ya sobre esto de ser madres? El como te cambia la vida, lo maravilloso que es experimentar algo así… Yo solo se que quiero vomitar todo lo que llevo adentro, lo que siento y estoy viviendo desde el mismo instante en que sentí su cabecita bajando por mi cuello uterino para después salir por mi vagina hasta casi desgarrármela.Maia y yo ya nos conocíamos, estuvimos conociéndonos durante 9 intensos meses antes de mirarnos a los ojos por primera vez. Me gustara o no, ella venia para cambiarme la vida, en todos los sentidos. Los primeros, fueron literalmente los dos peores meses de mi vida, si, y voy a ser sincera… ni conexión con mi bebe ni sueños especiales, ni una luz blanca al introducirse en mmi óvulo.... Lo único que quería esos primeros meses es que pasara, que pasara rápido, cada día era insufrible, todo me daba asco, y nauseas y mareos, y odiaba a todo el mundo, odiaba esta ciudad, sus olores, sus ruidos me sentía sola, desamparada, me sentía tan mal que hasta creí caer en un depresión, y es que durante dos meses tuve que estar soportando ver reflejado mi rostro pálido y demacrado en el agua estancada de mi wáter para luego desdibujarse con mi propia bilis.No todo el tiempo fue así… lo peor pasó y llegaron 5 hermosos meses sintiendo sus patadas, su hipo, su corazón, escuchándonos, cantándole, frotando mi panza y paseándola al sol en el espléndido verano valenciano… llegaron las últimas semanas antes de dar a luz…. Y otra vez empezaron los malestares, los típicos de una parturienta claro… entonces llegó, el momento exacto en el que quería comenzar… ese instante en que expulsé tras 20 horas de un dolor insoportable al ser más demandante, único y maravilloso que existe sobre la faz de la tierra, mi hija.Parir no es bonito, al menos para mi no lo fue, de pronto si sale rápido e indoloro o logras tener un orgasmo en el mismo instante de la expulsión si, pero generalmente, no lo es… y sobre todo no lo es por los miedos, los tabúes y las formas de tratarnos a las mujeres y a los bebes en un momento tan único y especial como el parto, pero eso, ya es otro tema en el que no me quiero centrar ahora.Lo que quiero decir, es que el dolor es infinitamente superior a cualquier otro dolor conocido y por conocer que exista y pese a todo… volvería a hacerlo. Y es que parir es el acto mas valiente, natural y desgarradoramente humano que existe en el mundo, y ser parte de ello, vivir algo así, me hizo una mujer súper poderosa, lo se.Pero parir no fue nada en comparación al primer mes como madre, la llamada cuarentena, esa donde sigues recuperándote de un parto, y acostumbrándote a tu nueva vida, a una nueva vida, sin barriga, bueno, con una masa fofa donde antes había un bebe. Donde sangras todo el tiempo, donde estás aprendiendo a lidiar con la leche y el dolor de tus pezones, donde ya no duermes, donde no dejas de mirar a ese diminuto ser que dicen es tu hija para comprobar que respira, donde sientes un amor tan infinitamente grande que duele, hasta que aprendes a controlarlo, donde olvidas que eres un ser humano, una mujer y andas todo el tiempo despeinada, con cara de muerta, manchada de leche, en pijama y como una zombi que responde a estímulos de su hija y que a veces llora de felicidad, o tristeza, no lo sabe… Pero sobre todo, para lo que una nunca está preparada, ni le hablan, ni sabe… es cuanto va a cambiar esa nueva vida la relación con su pareja, y es que aquellos niños, jóvenes o personajillos libres e independientes que eran antes de ser padres, se quedaron esa misma noche de madrugada en la habitación en la que nació Maia Micaela.Yo no se realmente que sintió mi pareja cuando vio nacer a su hija. Quiero decir, su punto de vista fue mucho mas amplio que el mío, el estaba frente a mi, casi sujetando su cabecita y viéndolo todo en panorámica. Mi visión…. No recuerdo cual era mi visión, solo estaba concentrada en eso, en parir. Cada uno lo vivió a su modo, como es normal, pero el amor que se respiraba en esa habitación la primera hora después del parto fue el amor mas sincero que he sentido en mi vida.Si es cierto que la aportación de un hombre los primeros meses de vida del bebe son bien limitados, sobre todo si andas todo el día con ella colgada de la teta, pero el apoyo moral, el cariño, la comprensión y la paciencia, son básicos y más necesarios que el ponerse un picardías para volver a verte sexy de nuevo.El problema empieza cuando crees que puedes tener exactamente la misma vida que tenías antes de ser madre, o padre… el tiempo para ambos se ve limitado a casi nada, el tiempo para el sexo se ve limitado a “Corre! Antes de que despierte!!!!” y el tiempo para conversar sobre cosas que se daban por sentadas… a veces, no existe. Yo solo se que cada día que pasa en esta nueva vida mía, no dejo de sorprenderme. Y no hablo de su crecimiento y aprendizaje mega rápidos, si no de mi, como madre. De mi como mujer. Y es que todo el tiempo descubro cosas no conocía, adquiero capacidades que nunca pensé que podría hacer, que de pronto alguna vez vi en mi madre y pensé “yo jamás sabré hacer eso”.La cuestión es, que ser madre es duro, es difícil, dedicado y a veces una se pregunta como es que ha llegado ahí… Si pienso en todas aquellas cosas que he tenido que priorizar, dejar de lado o estancadas, en como muchas otras simplemente ya no tienen el mismo sentido, o ninguno… cuando a veces ya no puedes más, y pierdes los nervios, la paciencia, el cansancio te supera, y te paras a llorar apoyada en la banca de la cocina sintiéndote tonta porque hablas sola todo el tiempo, o te repites que no tienes que demostrarle nada a nadie… pero es que todo lo que hacemos, lo hacemos por amor, por eso somos super poderosas.Al final lo único que importa, de verdad, de verdad, es matarte de risa con ella jugando en el espejo, abrazarla cuando llora consolándola o despertarte con sus patadas y sus besitos volados, y entonces se, cuando me mira fijamente a los ojos mientras le doy teta y me agarra fuerte para que no me vaya, que fue ella quien decidió que yo sería su mama, y que solo por eso, soy la mujer mas afortunada del planeta.Ser madre, es una locura, pero es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida. 

A.Benlloch

viernes, 29 de noviembre de 2013


Mi parto es mío 

Llevo un buen rato intentando escribir sobre cosas que rondan mi cabeza hace tiempo, pero esto de la maternidad es mas duro de lo que pensaba y precisamente tiempo y una mente despejada es lo que mas echo en falta últimamente.Se que es un típico escuchar que tener una hija te cambia la vida. Así pensaba yo, hasta que me tocó… Y es que realmente lo ha hecho, en todos los sentidos.Hace casi seis años terminé la facultad con unas ansias bestiales por comerme el mundo. Y puedo decir que desde entonces no pare de hacer aquello en lo que creía que merecía la pena invertir esfuerzo y tiempo. En estos años me sentí más llena de vida que nunca, realizada profesional y personalmente en todos los sentidos, feliz de conocer y reconocerme en mis viajes, tranquila y segura de mis decisiones.  Hasta que sin darme cuenta, me convertí en madre.Maia Micaela tiene tan solo tres meses, y es como si el tiempo simplemente se hubiese detenido. Como si todo lo demás ya no tuviese el mismo sentido, la misma intensidad, el mismo color o la misma fuerza. Es como si esta pequeña masita de carne me absorviera tan fuerte que ya no quedara para nada más. Y es que ser madre es mas intenso, mas dedicado y mas duro y maravilloso que ninguna de las cosas que viví jamás en mi vida.Es incredible cuando pienso en lo que sin darme cuenta he aprendido o ya sabía sin saberlo. Todas esas cosas que una ha de hacer cuando tiene a su bebe en brazos, como cogerla, como alimentarla, como calmarle el llanto… como si la naturaleza aullara fuerte adentro mio y el instinto que alguna vez creí no tener, aflorara en su orden natural y supiera, de pronto, hacer todas aquellas cosas que pensé no sabría hacer algún día.Y hablando sobre esto de ser madre recuerdo que hace unos días fui a la proyección de un documental realizado por una directora valenciana, “Naixer” que significa “Nacer”, donde se trataba el tema del nacimiento y el parto respetado.Este es realmente un tema muy complejo, sobre todo porque desgraciadamente hay mucha desinformación al respecto y con ello se ha hecho un grandísimo negocio.Para no hacerlo muy técnico voy a hablar desde mi experiencia y como todo esto de parir e informarme al respecto cambió mi vida y se que la de mi hija para siempre.El mismo día que me enteré de que estaba embarazada y que mi pareja y yo decidimos seguir adelante con el embarazo fue que tome la decisión de tener a mi niña en Valencia. Los motivos estaban claros, era la primera vez que iba a dar a luz, estaba asustada y en esos momentos el único lugar donde quería estar era en mi tierra arropada y segura tanto por mi familia como por las profesionales y responsables de la llegada de mi hija a este mundo.Así fue que llegué, con 6 meses de embarazo y asumiendo, que sería la Fé el hospital donde seguramente traería a mi hija.Siempre pensé que si alguna vez me quedaba embarazada quisiera que el parto fuera un momento muy especial, siempre lo es, pero yo lo quería realmente especial.Nunca dude de la Fé como buen hospital en general, pero yo esperaba algo diferente.Se que los hospitales no dejan de ser centros donde van los enfermos a tratarse, a curarse… y yo, estaba embarazada, no enferma. Así que empezó a incomodarme la idea de ir a un hospital a dar a luz, aunque hoy en día se considere lo mas normal del mundo.Habia escuchado sobre un centro en plan casa de partos en Villareal, un poco lejos de aqui, adaptado con piscinas para el parto y donde el parto fisiológico y respetado era la única forma de traer seres al mundo. Cuando se lo comenté a mi familia, como esperaba, no les pareció una gran idea.No podían concebir la idea de poner en riesgo mi vida o la de mi bebe sin los cuidados y la seguridad de un hospital.Así fueron pasando las semanas, en lugar de disfrutar mi embarazo, empecé a sentirme aterrada de que llegara el momento. Y es que nunca tuve miedo al parto, nunca tuve miedo a sentir dolor… estaba aterrada de que llegado el momento, las personas que iban a atender mi parto no respetaran mis decisiones, como mujer y como madre y por ende, los derechos de mi hija en un momento tan crucial como su nacimiento.Fue así que investigando di con la asociación El parto es nuestro y fui a una de sus reuniones. Conocerlas y conocer a las mamas que dieron sus testimonies cambió mi vida.Parece que en la actualidad las personas han olvidado que parir, es el proceso mas normal y natural de vida que existe en nuestros cuerpos y como tal, estamos preparadas para soportar y recibir a nuestros hijos tras dilatar, romper aguas y pujar hasta que salga su cuerpo por nuestra vagina.Claro que siempre existen casos de complicación donde es necesario intervenir  ya sea con instrumentalización o cesárea, pero repito, tan solo si es absolutamente necesario.Es realmente triste y preocupante que cada vez sean mas los casos de nacimiento por cesárea, una se pregunta si es que las mujeres hoy en día no sabemos parir o es que nos están tomando el pelo y estamos dejando que hagan con nuestros cuerpos lo que al sistema le viene mejor. Más rápido y mas caro para nuestros bolsillos.Otro motivo por el que no quise dar a luz a mi hija en Perú fue precisamente porque no quería que me abrieran, no quería tener que discutir con medio hospital para tener el parto que yo quería ni podía permitirme pagar a una casa de partos para tener a mi hija de la forma más natural y respetada posible.Parece mentira que para hacer algo tan natural tengamos que pagar por ello.Así es en Lima pero también en España.Son muchas las mujeres que conozco que acabaron con una cesárea por razones realmente absurdas y terribles, aunque estas mujeres, no sean conscientes de ello por la plena e injustificada confianza en los “profesionales” de la salud. Casos como “me programaron el parto pues mi doctor tenia que irse de vacaciones a su casa en la playa” o “la doctora me dijo que mi cuerpo y mis caderas no estaban preparadas para resistir el parto”.Barbaridades como estas se escuchan todo el tiempo en clínicas privadas, donde realizar una cesárea cuesta mas del triple que un parto normal y no entra en el seguro medico de los peruanos, sin hablar de que se trata de una operación en toda regla y las consecuencias que tiene para el recién nacido y el inmenso trauma que supone todo esto para madre e hijo.
Me hace gracia cuando muchos justifican que los bebes no se acuerdan de nada y que con una cesárea un niño sufre menos al nacer. No voy a alargarme mucho con el tema porque da mucho que hablar. Solo diré que nuestros cuerpos, seamos como seamos son la maquinaria natural mas perfectamente diseñada y preparada para parir. Si la naturaleza concibió que el bebe tuviese que pasar por el canal del parto para ser expulsado por la vagina tiene una justificación, y es que nuestro cuerpo no hace las cosas por capricho. La inmensa liberación de hormonas que se produce durante el parto ayudan al cerebro del bebe bebé para su futuro desarrollo que con los años se vera reflejado en el aprendizaje, el sufrimiento fetal esta mas que justificado y es que esta comprobado que esto prepara a los bebes para enfrentarse al mundo.  No es lo mismo nacer cuando se está preparado, que ser forzado a nacer antes de tiempo. No es lo mismo nacer tras haber tenido sufrimiento fetal, que nacer sin haber sufrido ningún estrés. No es lo mismo nacer y encontrarse en los brazos de la madre, que nacer y sentirse solo y desamparado en una incubadora.El tipo de nacimiento influye en el bebé. Influye en su actitud en los meses posteriores, en su nerviosismo y la facilidad o dificultad que encontraremos para calmarle. Influye en el éxito o fracaso de la instauración de la lactancia. Influye en la manera en que ese bebé se relacionará con el mundo exterior, bien con curiosidad y arrojo o con recelo y miedo. Suele decirse que “la primera impresión es la que queda” y si la llegada al mundo del bebé es traumática, su percepción del mismo será la de un lugar duro y sin contemplaciones, lo que probablemente dejará una huella perceptible en su personalidad.A mi me queda clarísimo que los seres humanos somos cada vez mas cómodos y esto se ve reflejado en algo tan básico como nacer. Ni el embarazo, ni el parto, ni la posterior lactancia y crianza son sencillas. Pero es que la naturaleza nunca quiso que lo fueran, y tiene su explicación. Buscar la sencillez, la rapidez y la comodidad en todo, nos arrebata lo mas esencial en el ser humano, prepararnos correctamente para la vida.
Volviendo a mi caso… y tras mucho tiempo de prepararme, informarme y estar mas que lista y concienciada para ello llegó el día.Encontré el lugar donde sabía que respetarían mis decisiones, donde podía tener a mi hija como yo quería, sin miedo, sin riesgos, con respeto.Me rodee de mujeres y amigas que me contaron sus experiencias, que me apoyaron y conocí el importante papel de las doulas.Yo quería un parto natural, quería dilatar con calma, escuchar a mi cuerpo y que todo fluyera como debía hacerlo. Darle el tiempo a mi hija para que se colocara y decidiera nacer. Sabia que no quería oxitocina química porque mi cuerpo, ya iba a generar la suficiente para hacerme dilatar sin prisas y sin mas dolor del necesario. Acompañada todo el tiempo por mi pareja y Juani, la hermosa matrona que me ayudo a sacar a Maia. Con el altar que días antes me habían preparado mis hermanas, mi madre y mi pareja, con los mantras que me ayudaban con la respiración, caminando, sentándome, ayudándome con agua caliente… el parto, era por momentos un éxtasis de emociones, de amor y dolor a raudales de cansancio y ansias por ver su carita y tenerla en mis brazos.Nunca me opuse a la epidural por completo, y aunque mi idea era llegar al parto sin necesidad de usarla, tras 24 horas de contracciones y casi en 8cm de dilatación la pedí.Pese a todo, pude sentir las ultimas contracciones que ayudaron a que mi hija naciera, sentirla fluir por mi cuerpo deslizándose hasta sacar su cabecita por mi vagina y al final, sacar su cuerpo con el cordón latiendo fuerte y unidas, desnudas y abrazadas sobre mi pecho, llorando tan fuerte que la oxitocina se respiraba disparada por toda la habitación. Ese fue el instante mas increíble, doloroso y hermoso de toda mi vida.
Se que lo viví así porque en ese momento no tuve que preocuparme por si hacían lo que yo quería, por si me escuchaban, por si me respetaban. Todo estaba claro y hablado. Ese era mi momento, nuestro momento y yo, tan solo tenía que centrarme en parir.Dar a un luz a Maia Micaela fue el momento mas intenso de toda mi vida y gracias a esa experiencia y al puerperio, la lactancia y el embarazo, se que soy increíblemente fuerte y que estoy lista para hacerle frente a la vida sin ningún miedo.Ojala todas las mujeres fueran mas conscientes de lo que supone parir y hacerlo del modo mas natural posible.No puedo evitar emocionarme cada vez que recuerdo y hablo sobre mi parto, hace solo tres meses y está todo muy reciente.Mi intención con esto, va mas allá de convencer a unas y otras, se trata de generar conciencia, de invitar a las mujeres a informarse a tomar decisiones sabiendo lo que hacen y por qué lo hacen y sobre todo, a cuestionar a los médicos, ginecólogas y enfermeros. Escucharnos… escucharnos siempre, escuchar a nuestros bebes y hagamos lo que hagamos, hacerlo empoderadas, conscientes y seguras de nuestras decisiones.

A.Benlloch
                                                                                  

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El barrio en bicicleta

Hoy conocimos a Toni. Arregla bicicletas casi desde que era niño, cuando el viejo Miguel se convirtió en su mentor. Tenía un destartalado taller en el barrio, en una vieja casa del Cabanyal, frente al mar. Repleta de herramientas de todos los tamaños y formas, llantas, ruedas oxidadas y un gran montón de otras piezas repartidas por todo el taller.Al fondo, un cerro de bicicletas amontonadas cuyas ruedas, parecían echar raíces en el suelo y crecer por las paredes de la casa.Toni nos habla de Miguel como un ser místico, un artesano que nunca supo que era artista cuya vida giraba en torno a las bicicletas. Extravagante y alocado, todo un personaje que el mundo ya empezaba a echar de menos.Miguel tenía sus propias creaciones; bicicletas de seis ruedas, con toldos o banderas, siempre con frases célebres pintadas al estilo "La vida es mas bella sobre ruedas" o "Ni gastan ni contaminan".Toni lo recuerda solo, acompañado únicamente de sus bicicletas y herramientas. Las puertas de su taller siempre abiertas, casi nadando entre chismes y tuercas.En la pared de su taller cuelga un calendario pasado y al costado, varias fotos en blanco y negro del viejo frente trabajando o sobre sus bicicletas espaciales.Toni lo toma con calma, el no vende piezas ni bicis nuevas. No le interesa lo nuevo.Cree que todo lo usado tiene arreglo y que esta crisis trajo algo positivo, y es que la gente ya no puede permitirse el derroche, "se acabó el usar y tirar" dice.El concibe el mundo como la rueda de una bici, redondo, siempre en movimiento, avanzando hacia delante, incluso cuando estamos parados.Le gusta la vida sencilla, abrir el taller cuando se levanta, almorzar al caer el sol de medio día mientra lee el periódico y ahoga los estragos de un país en decadencia en un quinto de cerveza.Siempre la misma rutina para empezar bien el día.Lo dejamos trabajando en su taller, con la radio sonando de fondo y ajustando unas cadena en mal estado.Sobre la puerta no hay ningún nombre, solo una pequeña bicicleta de acero sobre una tabla de madera.

A.Benlloch